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Giacomo Puccini: el "verismo" en la ópera


Fragmentos de un nota titulada:
Giacomo Puccini y el verismo

por José Luis Pomi
en Informe Uruguay


Algunos musicólogos, han señalado que LA TRAVIATA (Verdi -1853), es el punto de partida del verismo, porque el tema y sus situaciones dramáticas anuncian en verdad, el advenimiento de esta escuela operística. Creemos que no se equivocaron. Y agregamos nosotros, que años mas tarde, en 1875, CARMEN es junto a LA TRAVIATA, las óperas que dan el primer paso hacia la ópera naturalista, en el estilo que se llamó “verismo”.

La obra que consideramos la piedra fundamental de este nuevo estilo, es CAVALLERIA RUSTICANA (1890) de Pietro Mascagni, inseparable hasta nuestros días con I PAGLIACCI (1892) de Ruggero Leoncavallo.

Ambos compositores hicieron muchas tentativas, pero ninguno logró volver a producir otra ópera capaz de mantenerse en escena, hasta nuestros días.

Músicos de indudable talento teatral, fueron junto a éstos, los cultores del verismo: Giordano, Catalani, Zandonai, Cilea, y sin lugar a dudas, Giacomo Puccini, fue el verista mas capacitado y el de mayor fuste, quien supera el verismo puro llegando a una especie de romanticismo musical naturalista

Puccini consagró su capacidad al ejercicio de la ópera y sobresale entre sus contemporáneos, merced a sus facultades de incentiva superior como músico.

Lamentablemente esa entrega incondicional al género lírico, hace que muchos escritores excluyan el nombre de Puccini, como si éste fuera un producto extraño a la época y a los acontecimientos, y se resisten a considerarlo como parte integrante del post-romanticismo musical.

Jamás se le podrá reprochar el haber escrito casi exclusivamente óperas, porque ese reproche no se le hace Wagner ni a Verdi.

Tampoco Puccini no es el autor de una célebre ópera. Es un músico auténtico, exponente de una época poco favorable para el ejercicio de una estética paralela al pujante impresionismo.

El haber escrito TURANDOT, su última ópera, es mérito suficiente para justificar su trascendencia.

Puccini ha sido un hombre de teatro, inflexible con sus libretistas. Su fino y certero sentido teatral lo han guiado a la creación de sus obras maestras.

Después de sus dos primeras óperas: LE VILLI y EDGAR, seleccionó su temática argumental en un ciclo de criaturas vivientes que van desde el fraude amatorio de MANON LESCAUT, hasta el fracaso amatorio de Liu.

Es digno constatar como, aun no siendo Puccini el libretista de sus óperas, es el poeta promotor y definidor de sus criaturas, y de la base argumental de sus óperas, el amor. A través de él se vale de algo tan antiguo como el hombre: la pareja de amantes.

La pareja es el germen inspirador de todo el proceso teatral pucciniano. Sus más grandes aciertos se encienden en la conciencia del amor de una pareja, que aún amándose no puede llegar a ser feliz.

Con talento y fuerza imaginativa, fue creando un mundo, característicamente suyo, con un clima emocional y dramático, tan personal como su estilo musical.

Por propia definición tenía: “más corazón que cerebro”.

Por su genio creador, Giacomo Puccini representa un hecho muy importante, en la Historia de la Opera. Sin lugar a dudas, sigue siendo un maestro insuperable, por su sentimiento, por su ternura, por su sensibilidad, por su extraordinaria integridad, por la magnitud creativa, por su estilo armónico, y por su sello inconfundible.

Para quienes no hayan comprendido a este gran compositor, sean estas líneas el comienzo para encontrar a un auténtico músico teatral.

Y para quienes tengan en sus manos, la responsabilidad de un espectáculo de ópera pucciniana, el respeto para aquel hombre de teatro que creó sus personajes y supo infundirles su inspiración creadora, sin desvirtuar lo que él hizo y quiso, sin traicionar el espíritu de la ópera.

Giacomo Puccini merece ese tributo de respeto.
 

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